Un rato con el mando

No me lo creo. Son las nueve y media y los niños, los tres, están dormidos. Mi marido todavía no ha llegado. Estoy sola. Hay silencio. La casa está más o menos recogida. Las mochilas de mañana preparadas. ¿Qué hago? Paso al salón. Sin nadie, me parece enorme. ¿Y ahora? Ya he cenado, a las ocho, con los niños.  ¿Y si me sirvo una copa de vino? Qué locura, qué indecisión. Entonces mi mirada repara en ese aparato oscuro. Hace tiempo que lo tengo abandonado, que ya no es nada mío. No me lo creo. Si, lo voy a hacer: voy a ver la tele yo sola.

Me tiro al sofá. Disparo con el mando. Aparece Bob Esponja. Se nota quien manda en esta casa. Cambio rápido. Ocupa la pantalla el político de turno explicando lo mucho que ha hecho por este país, los muchos puestos de trabajo que ha creado. Y lo hace sin reírse. Continúa explicando que él de corrupción no sabe nada. Que no le consta. Cómo aguanta la risa el tío. Por mí que lo nominen al Goya. ¿O será que se cree lo que dice? Me da igual, no tengo tiempo que perder. A lo mejor con la copa de vino me hacía más gracia. Cambio de canal.  Anuncian para mañana una peli con muy buena pinta. Con buenos actores, de suspense, de las que me gustan a mí. Muy bien, pero yo puedo hoy. Mañana no sé si podré. Me pongo nerviosa. Vuelvo a cambiar. En este otro canal creo entender que debaten si son más corruptos los de derechas o los de izquierdas. Adivina adivinanza. Debaten como se debate en este país: sin escucharse y a gritos, siguiendo el exitoso y sin embargo criticado modelo de Sálvame. Paso. Le vuelvo a dar al botón. Publicidad, vuelven en siete minutos. Siete minutos, no pienso tragarme tantos anuncios. Luego si eso vuelvo. Cambio otra vez. Aquí un programa de humor que no me hace reír. Allí otro programa con un invitado que no conozco. Ésta parece la mejor opción. Me pongo cómoda en la chaise-longue. Después van a poner una serie que nunca veo pero que tiene mucha audiencia. Pues dale, aquí me quedo, que llevo veinte minutos dando vueltas. Qué planazo.

Llega mi marido. Me había olvidado de él. A ver si me va a estropear mi momento. Soy mala, pobre, seguro que ahora viene cariñoso, me da un beso y se ofrece a traerme un vinito. Aunque ahora me apetece más algo dulce. Se sienta a mi lado. Que qué tal los niños, que qué hay de cenar, que qué estoy viendo. Que ese invitado quién es. Que qué hago viendo eso. Que quiere ver el balonmano. De mi copa no dice nada. Yo estoy cansada y no quiero discutir. Me voy a la cama. La próxima vez me doy al vino.

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2 comentarios en “Un rato con el mando

  1. Ayyyyy que dificil es apoderarte del mando, y si tienes canal plus, el iplus u otra nueva aplicación olvidate, para que vas a aprender el manejo si está EL y te pone lo que tu quieras.
    Solución una segunda tele, pero como vas a estropear ese momento de estar a solas con tu marido? Nada balonmano, fútbol, tenis y lo que haga falta……

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  2. En mi casa también se ven sólo dibujos jajajaja. Cuando tengo un ratito para mí también me dedico a hacer zapping en el plus a ver si pillo alguna peli de esas que no he visto y que no requieren prestar demasiada atención! Pero son tan pocos días jajajaja
    Ánimo que para la próxima te traerá la copa de vino 😉

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