Treinta y cinco

Ya está. Llegó el día. Treinta y cinco años. Tampoco es para tanto. Estoy igual que ayer. O mejor. No los aparento ni en broma. Tampoco sé exactamente cómo se aparentan treinta y cinco. No me acostumbro al número. Trente-cinq. Thirty-five. No me convence en ningún idioma. Se nota largo. XXXV. Uy no, tampoco. ¿Y si redondeo cuánto sale? Supongo que treinta, porque cuarenta no. Para eso digo el número largo. Venga, pues por hacerlo corto digo treinta.

Miro en Internet, a ver qué dice de mi nuevo estado. Horror. Por lo visto, los treinta y cinco marcan un antes y después en la vida de una mujer. El inicio de la decadencia. Y yo sin enterarme. A partir de esa edad los embarazos son de riesgo. Vale, eso sí lo sabía. A partir de hoy mi metabolismo va a cambiar y a acumular más grasa, especialmente en el abdomen. Pues lo que me faltaba. Se agudiza la flacidez. Me deprimo. La piel comienza un proceso de cambio y transformación. Imagino que no es un cambio para bien. Voy a tener tendencia a la hipertensión, al colesterol, a la osteoporosis y a los dolores de espalda. Menudo panorama. Pero sí, es cierto, ya me duele todo. Para qué habré mirado nada, con lo bien que me encontraba yo esta mañana.

El caso es que yo no me veo mal. Casi diría que estoy mejor que hace unos años. Con el cuerpo menos firme que entonces, vale. Algo bueno me habrán dado los años. Seguro que los treinta y cinco también tienen sus cosas positivas, sólo que siempre nos fijamos en lo malo. Voy a buscar en Internet. En algún sitio tienen que contar también cosas buenas sobre mi edad. No encuentro nada. Lo habré escrito mal en el buscador. No, está bien. Pues vaya, parece que no sale nada. ¿Pues sabes qué te digo? Que lo escribo yo:

  • Sé mejor lo qué quiero y lo qué no.
  • Me preocupo menos por tonterías. Ahora tendré menos energías, pero las utilizo mejor. No las malgasto tanto en cosas y personas que no lo merecen.
  • Valoro más lo que tengo, así que aunque tenga menos, le saco más partido.
  • Me conozco, para lo bueno y para lo malo. Aunque siempre hay lugar para sorpresas. Pero me anticipo más a mis defectos, los controlo mejor. Sé lo que me sienta bien y lo que no. Conozco lo que necesito y lo que me sobra.
  • Soy más lista. La vida me ha dado lecciones y algo he aprendido. No todo, seguro, pero sí mucho. Aunque me la sigan colando. También aprendo mejor de mis errores.
  • Mis amigos son más amigos. Porque los que resisten el paso del tiempo son de verdad.

Pues mira lo que me ha salido en un momento. La edad te quita algunas cosas pero te compensa con otras. En el fondo, ahora soy más yo. Y, si lo pienso, creo que incluso soy más feliz. Si, sin duda lo soy. Y sé mejor cómo hacer feliz a mi gente. Y en el fondo, la vida va de eso.

En resumen, que estoy estupenda, por fuera y por dentro. Que le den a la flacidez. A disfrutar.

Anuncios

3 comentarios en “Treinta y cinco

  1. ¡Feliz cumpleaños! 🙂 Tal vez por cuestión de afinidad he encontrado tu blog por internet. Yo tengo 34. Tengo 2 hijos y con planes de formar también familia numerosa. Y llevo dándole vueltas hace tiempo a la posibilidad de empezar un blog. Ya veremos si me decido. Entre tanto, ten por seguro que entraré por aquí a ver “qué se cuece” 🙂
    ¡Muchas felicidades!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s