Look “Working Girl”

Abro la revista. La portada promete darme las claves del perfecto look de oficina. Dicho con más glamour, me ayudará a “hacer de la semana mi propia pasarela”. Qué bien suena, eso es precisamente lo que necesito.

Busco el artículo dispuesta a aprender. El primer modelito lleva por titular “Perfecta de la mañana a la noche”. Lo lleva una modelo veinte centímetros más alta que yo y con diez kilos menos. No he visto a nadie con ese tipazo en la oficina pero bueno, la carrera de modelo es corta, estas chicas se ponen a estudiar y nunca se sabe, acaban trabajando delante de un ordenador como todo hijo de vecino. El look consiste en un traje de chaqueta con corte masculino y una camisa blanca impoluta. Algo sencillo. La camisa blanca es un clásico. Yo también tengo una, pero no sé por qué creo que no me queda igual que a la modelo. Será que la mía nunca ha estado tan planchada. O que es menos blanca. Como complementos, un bolso carísimo y unos tacones de unos doce centímetros, que estilizan mucho. Yo con eso no puedo andar, no llego ni al ascensor de mi casa. Los puedo llevar en el bolso y ponérmelos en la oficina pero en cuanto dé tres pasos la gente notará algo raro. Atraeré todas las miradas, eso sí. Primero, notarán que de repente he crecido, y segundo, está claro que acabaré en el suelo. Me los puedo poner sólo para estar sentada. Pero entonces no me van a estilizar nada. En resumen, me quedo con la tarea de planchar mejor y blanquear mi camisa.

El segundo look se llama “Armas de mujer”. Y qué armas. Menudo escote lleva la susodicha. Me imagino a mí misma enseñando el canalillo en la oficina mientras reviso la rentabilidad de un producto con un compañero. Me parto de risa. Está claro que si llevo eso me hago “trending topic” en la empresa en un momento. Eso sí, es un look ideal para no irse sola a casa tras el afterwork. Pero yo no busco líos, y menos en la oficina.

Paso rápido al tercer modelo. No sé ni qué titular lleva. Sólo puedo fijarme en las transparencias. Se le ve todo el sujetador a la pobre chica. ¿Pero dónde trabajan estas mujeres? Vale que mi oficina es un poco gris, lo admito, pero no sé yo si enseñarlo todo ayuda al buen clima laboral. Lo mismo sí. Habrá que avisar al sindicato.

La mayoría del resto de looks tampoco me sirven mucho. Empiezo a pensar que soy una sosa. Pero es que no pienso ir vestida de pies a cabeza de leopardo. Y no, tampoco voy a ponerme mocasines con calcetines. No puedo llevar sudaderas y lo de los pantalones de cuero tampoco lo veo. Alguna modelo va enjoyada de arriba abajo. No creo que sea buena idea ir así en el metro. De todas formas, si yo tuviera el dinero para comprarme la ropa que llevan estas chicas no necesitaría trabajar.

Al final, saco alguna idea: un bolso, un pantalón, un vestidito y un zapato plano. Mi estilo de siempre, vamos. Y claro, lo tendré que buscar en versión low cost. No sé con esto voy a aportar mucho glamour a la pasarela de mi semana. Pero me he reído un rato. De eso se trata.

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3 comentarios en “Look “Working Girl”

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